
El 3 de noviembre, una compañía española de alarmas con cuatro décadas de trayectoria presentó en Madrid una línea de negocio pensada para instaladores independientes. Según Escudo Digital y OKDIARIO, les ofrece conexión a su central receptora (24 horas, todos los días del año y con certificación UNE-EN 50518), conectividad con tarjeta SIM, videoverificación y videoanálisis, detección de incendios, soporte técnico remoto y presencial y una aplicación para que el responsable técnico asigne y supervise las órdenes de trabajo y sus técnicos registren y cierren cada intervención. También anuncia inteligencia artificial para analizar las señales y detectar patrones de incidencias.
Lo interesante para el sector está en las condiciones. Los instaladores mantienen su independencia y la relación con sus clientes; la empresa promete compromisos por escrito para proteger esas carteras y el mismo nivel de servicio que da a sus propios abonados. Su objetivo es sumar unos 200 instaladores en tres años. El modelo, explican, se inspira en los operadores móviles virtuales.
El mercado al que se dirige no es pequeño. En junio, Roams recogía a partir de Expansión que entre 900 y 1.000 pequeñas instaladoras gestionan en España unos 400.000 clientes y dependen de una central ajena para darles servicio.
Por qué le importa a cualquier central
La central que da servicio a instaladores no es una novedad: muchas CRAs españolas llevan años trabajando así, solas o junto a su propia cartera. Lo que cambia es que el instalador va a comparar. Cuando un competidor pone por escrito qué garantiza, el resto tiene que poder contestar a las mismas preguntas: quién ve mis clientes, cómo sé que se les atiende igual que a los tuyos y qué herramientas me das a mí y a mis técnicos.
Y la pregunta también vale al revés. Para la empresa que instala y tiene una CRA pequeña, abrir la central a otros instaladores puede ser la manera de repartir el coste de la sala. Para hacerlo bien hacen falta cinco cosas.
1. La cartera es del instalador
La primera condición es de confianza: los datos de los abonados de cada instalador tienen que estar separados de los de la central y de los de los demás instaladores. En la práctica, eso significa carteras y subcarteras, accesos limitados a lo que cada uno debe ver y un registro de quién consulta o cambia cada ficha. Una promesa por escrito pesa poco si el software no permite demostrarla.
2. El mismo servicio, y poder enseñarlo
Prometer el mismo nivel de servicio es fácil; medirlo, no tanto. La central necesita poder sacar, por instalador, los tiempos de atención, las alarmas verificadas, las falsas alarmas y las incidencias de comunicaciones. Con esos datos se resuelven las discusiones y se detecta a tiempo una instalación que da problemas. Además, cada instalador tiene sus costumbres: contactos, horarios, operativas y avisos distintos, que el operador debe tener delante sin depender de la memoria.
3. El técnico del instalador también trabaja con la central
La relación diaria entre central e instalador pasa por los técnicos. La Orden INT/316/2011 recoge que, antes de una revisión, el técnico informa a la CRA para que sitúe el sistema en estado de pruebas. Con decenas de instaladores, esa llamada se multiplica, igual que los avisos de avería y las peticiones de cambios. Que el técnico pueda poner el sistema en pruebas, probar los elementos y dejar registrado lo que ha hecho, sin pasar por el operador, libera la sala y deja rastro de cada paso.
4. La documentación de cada instalación, ordenada
La misma orden exige que la instalación que se conecta a una central la haya hecho una empresa de seguridad inscrita en el registro (artículo 1.2) y regula el certificado de instalación (artículo 4). Cuando las instalaciones llegan de muchos instaladores distintos, la central necesita tener esa documentación a mano por abonado: contrato, certificado, planos y revisiones, con fecha y origen. Es lo primero que se pide ante una reclamación, una aseguradora o una inspección.
5. Muchas marcas, muchas vías y la supervisión del silencio
Cada instalador trae sus centrales de alarma, sus cámaras y sus comunicaciones. La central tiene que recibirlo todo sin obligar a cambiar de fabricante y vigilar también lo que no llega: un equipo que deja de comunicar es una incidencia del instalador antes de convertirse en un problema del abonado. Y si se quiere aplicar inteligencia artificial a las señales, como anuncia este nuevo servicio, antes hace falta que los datos de todas las carteras estén limpios, completos y disponibles al momento.
Cómo lo aborda TERA
TERA, el software para centrales receptoras que distribuye, implanta y soporta EXDESIS, está pensado también para centrales que dan servicio a terceros:
- Carteras de clientes y subcarteras, con filtros para especializar a los operadores por tipo de alarma, subcartera o idioma, interoperabilidad web y centros federados por zona o especialización.
- Accesos con SSO, doble autenticación e integración con sistemas de identidad, y trazabilidad de cada actuación.
- Contactos y operativas con calendario y operador guiado según el tipo de alarma y la instalación.
- Mantenimiento y técnicos de campo: control de las fechas de revisión con planificación automática y una aplicación web para el técnico, con independencia de la CRA, para probar in situ y registrar cada paso.
- Gestor documental propio, con acceso en todo momento a toda la documentación de cada cliente y abonado y el histórico de lo intercambiado con cada cliente.
- Integraciones de serie con los principales fabricantes de intrusión, vídeo e incendio, agentes genéricos TCP/UDP y RS-232, y garantía de incorporar los productos nuevos como parte del proyecto.
- Supervisión de comunicaciones en tiempo real, con test y calendarios.
- Reporting sobre una herramienta estándar, para que cada cliente cree sus propios informes, e IBO: los datos del negocio en tiempo real, la base para aplicar la inteligencia artificial de forma efectiva.
Y si vuestra forma de trabajar con instaladores tiene particularidades, se adaptan: el proyecto se define a partir de vuestros problemas, no al revés.
Si vuestra central da servicio a instaladores, o estáis pensando en hacerlo, contadnos qué es lo que más os cuesta hoy: escribidnos a comercial@exdesis.com o llamadnos al 91 954 17 16.
Este artículo resume con fines informativos las noticias y la norma citadas. Las cifras del mercado y los objetivos que se mencionan son los publicados por los medios citados. No sustituye a la consulta del texto vigente de la Orden INT/316/2011.
Fuentes
- «Segurma ofrece a los instaladores de alarmas acceso a su CRA, soporte técnico y herramientas digitales», Escudo Digital, 03/11/2026
- «Segurma lanza una línea de negocio para instaladores y prevé captar 200 colaboradores en tres años», OKDIARIO, 04/11/2026
- «Segurma quiere 100.000 nuevos clientes sin tocar timbre: cederá tecnología a instaladores locales», Roams, 02/06/2026 (a partir de Expansión)
- Orden INT/316/2011, de 1 de febrero, sobre funcionamiento de los sistemas de alarma en el ámbito de la seguridad privada (texto consolidado), BOE



