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Seguridad privada

Robo de cobre en plantas fotovoltaicas: cómo vigila un parque solar la central receptora

Las bandas del cobre han convertido los parques solares en uno de los avisos más frecuentes de la noche. Qué cambia para la CRA que los vigila y qué conviene preparar.

Noche de luna llena en un gran parque solar: en primer plano, dos ladrones encapuchados con linternas frontales cortan cable de cobre de una zanja junto a una fila de paneles, con bobinas de cobre y una furgoneta abierta; desde una cámara térmica en lo alto de la valla perimetral, con balizas rojas y un zorro cruzando, sale una estela verde hasta una central receptora donde un operador señala la videowall con la imagen térmica de los intrusos, el plano del parque y los rótulos «Intrusión · Sector 7» y «Verificada»; por un camino de tierra llega un coche de la Guardia Civil con las luces azules encendidas

«Sobre todo tenemos avisos en campos de placas solares, se meten a robar cobre». Lo contaba el 26 de octubre en la COPE Francisco, operador de una central receptora de alarmas con seis meses de oficio. La frase resume lo que muchas salas ven cada noche: los parques fotovoltaicos han pasado de ser un abonado más a ser uno de los que más trabajo dan.

No es una impresión. Según recopilaba Xataka en agosto a partir de operaciones de la Guardia Civil, una sola red con 39 detenidos se llevó 134 kilómetros de cable, unas 157 toneladas valoradas en más de un millón de euros, de instalaciones de Ávila, La Rioja y Córdoba; en Toledo y Albacete, siete detenidos sumaban unos 85.000 kilos de cobre y más de 900.000 euros entre material y daños. Con el cobre por encima de los 14.000 dólares por tonelada, el cable de una planta solar es un botín muy rentable, y, según la misma fuente, los robos de este metal se han multiplicado por cuatro en los últimos años.

Para la central que vigila esas plantas, la pregunta no es si habrá intentos, sino si su forma de trabajar está pensada para un abonado que no se parece en nada a una vivienda o a un comercio.

Un abonado distinto a todos los demás

Un parque solar ocupa muchas hectáreas, suele estar lejos de cualquier núcleo urbano y se protege con varias capas: perímetro dividido en sectores, cámaras térmicas que detectan movimiento de noche o con poca visibilidad, cámaras convencionales y domos que se orientan solos hacia lo detectado, y analítica de vídeo que intenta separar a una persona de un animal o de un cambio de luz. Interempresas y MuyPymes describen este modelo como el paso de una vigilancia que solo disuade a otra que detecta y responde en tiempo real, conectada a una CRA por varios canales de comunicación.

Visto desde la sala, eso significa un abonado con decenas o cientos de cámaras y zonas, un mapa que el operador tiene que entender en segundos y un volumen de eventos que puede dispararse con una noche de viento o con un zorro paseando por la valla. Los mismos artículos lo señalan como el gran reto: distinguir las amenazas reales de los fenómenos ambientales y del movimiento de la fauna.

Qué conviene preparar en la central

1. Verificar rápido, y con la imagen delante

En un parque solar, la diferencia entre llegar a tiempo o no se mide en minutos: cortar y enrollar cable lleva su tiempo, y una intrusión verificada pronto da margen para que llegue el acuda o la Guardia Civil. El operador debería ver, sin buscarlo, el clip de la detección, la cámara en directo de esa zona y su posición en el plano. Las prealarmas ayudan a filtrar lo que no es nada antes de que llegue a la cola de alarmas.

2. Una operativa pensada para la noche y para el campo

Los tiempos de llegada son largos y los caminos, a veces, poco evidentes. La operativa de cada planta debería decir a quién se llama primero, qué vigilante o acuda cubre esa zona y con qué tiempo estimado, qué accesos usar y qué datos dar a la Guardia Civil: sector afectado, coordenadas o referencias claras y lo que se ve en las cámaras. Y conviene que cambie según el horario: no es lo mismo una detección en plena jornada de mantenimiento que a las tres de la madrugada.

3. Mirar también lo que pasa dentro

En mayo, la Guardia Civil detuvo en Murcia a un empleado de la empresa que gestionaba una gran planta solar por sustraer unos 3.500 kilos de cable de cobre y aluminio en menos de un mes. Ese caso no se destapó por una alarma, sino por la investigación de los agentes y las entregas repetidas en centros de reciclaje. Pero deja una pista útil para la central: saber quién está autorizado a estar en la planta y cuándo, registrar aperturas y cierres, y tratar como sospechosa cualquier actividad fuera del horario previsto, aunque llegue con credenciales.

4. Que el silencio también sea una señal

Una planta aislada depende de sus comunicaciones y de su alimentación. Si un sector deja de transmitir o una cámara pierde la imagen, la central debería enterarse por un test o una supervisión periódica, no al día siguiente. En estos abonados, un fallo de comunicación o una avería en el perímetro merece una operativa propia, con aviso al técnico y seguimiento hasta que se resuelva.

5. Dejar rastro de cada actuación

El propietario del parque, su aseguradora y, si hay denuncia, la propia Guardia Civil querrán saber qué se detectó, cuándo se verificó, a quién se avisó y cuánto tardó cada paso. Un registro completo de cada incidente, con sus imágenes, convierte a la central en un aliado para el cliente y no solo en un proveedor.

Cómo lo aborda TERA

TERA, el software para centrales receptoras que distribuye, implanta y soporta EXDESIS, gestiona abonados con cientos de detectores y cámaras, y servicios a la medida de cada instalación, con su propia traducción de eventos, operativas y calendarios.

  • Vídeo en el tratamiento de la alarma: los eventos, las imágenes de videoverificación y las cámaras en directo entran en el flujo del operador, y las prealarmas sirven para reducir falsas alarmas y escalados.
  • Visión única de cada instalación: intrusión, vídeo, incendio, accesos y telemetría en una sola plataforma, que puede actuar como PSIM o integrarse en otro. Para instalaciones de industria, fotovoltaica, frío o agro hay además una versión reducida.
  • Operativas con calendario: guía al operador según el tipo de alarma y la instalación, con contactos y operativas que cambian por horario, y aperturas y cierres automatizados.
  • Comunicaciones bajo control: test y supervisión de las comunicaciones en tiempo real y tratamiento de señales técnicas eléctricas.
  • Acudas y Fuerzas de Seguridad: app para vigilantes y acudas, con el resultado de cada intervención y su trazabilidad para el informe a la Policía, e integración telemática con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
  • Confianza: certificación del Esquema Nacional de Seguridad en Categoría Alta.

Los fabricantes que aún no están integrados se incorporan como parte del proyecto. Detrás hay más de 25 años de experiencia construyendo software para centrales receptoras de alarmas.

Si vuestra central vigila plantas solares, subestaciones o instalaciones aisladas, contadnos qué os cuesta hoy en esos abonados y vemos cómo resolverlo con TERA y las adaptaciones que hagan falta. Escribidnos a comercial@exdesis.com o llamadnos al 91 954 17 16.

Fuentes

  • Fotovoltaica
  • Robo de cobre
  • Perimetral
  • Videoverificación
  • Renovables
  • CRA

Hablemos

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El contacto comercial de TERA se realiza a través de su implantadorEXDESIS
Correo comercialcomercial@exdesis.com
Teléfono91 954 17 16
OficinaC/ Chile, 10, oficina 148, 28290 Las Rozas de Madrid (Madrid)